“Que el violador cumpla los años que tiene que cumplir”

La madre de una víctima de violación  de la ciudad de Puerto San Julián se sorprendió al encontrar al agresor de su hija, que recuperó su libertad sin finalizar su condena, caminando por las calles de la ciudad portuaria. Su indignación la llevó a repudiar esta situación a través de las redes sociales, advirtiendo que “es como que nos provoca constantemente, como para llamar la atención”.

Héctor Eduardo Burgos Jara fue condenado en el 2011 por la Cámara en lo Criminal de Río Gallegos a una pena de 12 años de prisión por el delito de abuso sexual con acceso carnal contra una menor de 13 años de la localidad de Puerto San Julián, a la que dejó embarazada.

Cinco años y seis meses después de dictarse esa sentencia, la víctima y su familia deben volver a revivir esos momentos angustiantes y que marcaron un antes y después en sus vidas, ya que el condenado se vio beneficiado por la libertad.

Pasa En Santa Cruz dialogó con Silvia Muñoz, madre de la menor ultrajada, actualmente  una joven mamá, quien explicó que este sujeto: “Fue condenado a doce años y hace un año que sale a la calle, acá en San Julián. Mi hija a los trece años fue mamá, producto de una violación en el 2009 y hoy el autor de ese hecho se pasea frente a mi casa. El otro día pasó y se sonrió, como diciéndome -mirá ya estoy libre-, entonces si te dieron doce años, cumplilos! Pero las leyes están hechas para el carajo”, se lamentó la mujer.

A pesar de los años, de la condena, del paso de la vida misma, la preocupación no cesa: “Mi nieto ya tiene siete años y ahora tenemos que vivir atentos a que él –Burgos Jara-  no se acerque a la casa de mi hija porque, obviamente mi hija ya tiene 20 años y se casó, formó su familia y logró salir de toda esta pesadilla, pero llegando al mes de septiembre, obviamente recae”, la víctima estuvo bajo tratamiento psicológico, para lograr salir adelante, pero sobre todo, como recalcó su madre  contó con el amor de la familia.

“Nadie nos avisó que este hombre estaba libre, mi hija venía desde su casa para la mía, en auto y llegó en estado de shock” y consternada le dijo “–lo vi a este hijo de puta-, empezamos a averiguar y dicho y hecho. Ya salía y nadie dijo nada, a pesar de que nosotros tenemos un nene”, subrayando: “Nos tenían que haber avisado, es más ella venía manejando y quedó en shock, obviamente mi nieto no sabe nada”. De ahora en adelante surge otra preocupación y así lo manifestó Muñoz: “Con este tipo suelto, a mi nieto tenemos que andar vigilándolo, porque uno nunca sabe”, y  en todo momento, cada vez que  el menor acude a alguna actividad deportiva o social, debe ser acompañado por sus familiares.

Después de todo ese dolor que atravesó su hija, hoy joven madre, se unió a un hombre que la acompaña en el crecimiento de su hijo. Silvia Muñoz recordó: “Cuando ocurrió la violación, el nene tenía que venir al mundo porque estaba de cuatro meses de embarazo y acá estamos. Ahora, tenemos que pilotear con estos violadores que andan sueltos en San Julián”, expresó apenada.

UN PASADO GRIS

El hecho que transformó la vida de esta familia, sucedió cuando la víctima, fue al domicilio de Eduardo Burgos Jara porque era amiga de una de sus hijas y ese día una de ellas cumplía años y el abusador mandó a las dos niñas a realizar una compra en un almacén y se quedó solo con la menor invitada, aprovechándose, a través de la violencia física y amenazas de muerte contra su familia, para violarla, hasta causarle lesiones.

Semanas después, la madre y una maestra notaron cambios en su personalidad, constatando que había sido abusada y que estaba embarazada. El nacimiento de la criatura y el examen de ADN, más los testimonios y las pruebas, fueron irrefutables para condenar al acusado.

Tanto modificó la vida de esta familia, que la joven recién logró finalizar sus estudios secundarios el año pasado, en una escuela para adultos: “Afortunadamente, la institución la apoyó mucho, la contuvo y hace un año y medio atrás comenzó a trabajar”.

UN DRAMA QUE NO TIENE FIN

En la actualidad el hombre que fue condenado por este aberrante hecho, pudo ahorrar y adquirió un vehículo y se pasea por las calles de San Julián, pero no deja  de hostigar a la víctima y su familia y así lo señaló Silvia Muñoz: “El otro día, el hombre estuvo en la esquina de la vivienda de mi hija, a sólo cuatro casas”, fue una vecina la que le avisó que Burgos andaba vigilando. Rápidamente se dirigieron al Juzgado, pero allí le indicaron que debían dirigirse a la Cámara de Río Gallegos: “porque a cierta cantidad de años, el tipo puede salir, así me dijo el juez. Yo no tengo nada que decir del Juez Pío Pala, porque mi caso lo tomó el Dr. Pìedrabuena”, y aseguró que: “lo que es el poder judicial, conmigo se reportaron. Pero, bueno, las leyes están así y acá lo que tenemos que modificar son las leyes, lamentablemente. El violador, es violador y este tipo era reincidente, porque la mujer lo había abandonado ya que abusaba de una de sus hijas, si hubiera seguido la causa, mi hija nunca hubiese sido violada, pero también hay papas que tapan, papás que linchan y papás que huyen, pero no se dio cuenta el daño que podía causar”.

La intención de esta mujer es presentar un recurso de amparo: “porque no sé cuáles son los pasos que sigue la ley, acá hay un menor de por medio y ahora me tengo que asegurar que  no se acerque a mi hija o a mi nieto, porque como hay derechos, hay obligaciones y viceversa. Ya veo que tiene el derecho de ver a mi nieto, lo mato, como que me llamo Silvia Roxana Muñoz, lo mato”.

Recordó que para lograr obtener justicia para su hija, debió vender una casa para que tres reconocidos abogados la representaran en el juicio, pero hoy todo vuelve a resurgir: “Me molesta lo que estoy viviendo actualmente. Nosotros hemos sido tratados psicológicamente, entonces es como que lo hecho, hecho está. Yo vivía con mucho odio, con ganas de matarlo y fue la psicóloga la que me dijo -no, vos tenés que vivir el día a día y que Dios se encargue porque la justicia ya la lograste, tampoco podés vivir con el odio encima-. Yo estaba mal, estaba esperando volver a encontrarlo para matarlo, pero lamentablemente no le puedo hacer nada, porque atrás mío tengo una familia, tengo un nieto y veo los ojos de mi nieto y lo amo, porque él no tiene la culpa”.

Al igual que en el 2011, tras conocerse la condena  de Burgos Jara, volvió a referirse a su nieto como “un ángel  y mi hija, una víctima. Hoy tenemos que vivir con el violador, todos los santos días, porque esta comunidad es chica. En ese momento lo sacaron de acá, lo llevaron a otro lado, pero al ser condenado, al tener hijos menores  y bajo la excusa del acercamiento familiar lo alojaron en la alcaidía de Puerto San Julián”.

Ver a Burgos Jara y rememorar todo lo vivido, hasta el dictado de la sentencia no sólo lo padeció la víctima, sino también su madre. Silvia Muñoz: “Cuando lo vi en la calle, me transformé, por eso lo publique en Facebook y estoy decidida a hacer unos panfletos y empapelar  la ciudad para que le conozcan la cara, para que tenga vergüenza una vez en su vida”, advirtió y agregó: “Es como que nos provoca constantemente, como para llamar la atención, como para que reventemos y nos mandemos alguna macana, eso es lo que él quiere. Hay un Dios que todo lo ve”, sentenció esta mujer que espera que de una vez por todas, se modifiquen las leyes: “que el violador cumpla los años que tiene que cumplir y no tenga privilegios. No es lo mismo violar que robar, porque cuando se viola, se arruina la vida a una persona. Arruinas vidas, niñez e infancia, eso es lo que me molesta de los violadores. Si hay algo que odio son esas lacras”, dijo finalmente. (Foto: El Patagónico)

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