Remisero cuarentenado en huelga de hambre aseguró que no entró a Río Gallegos

El remisero José Luis Ponce, hostigado por medidas de las cuales asevera no haber sido advertido por el COE. Cortesía: Partido Obrero de Puerto San Julián.
El remisero José Luis Ponce, hostigado por medidas de las cuales asevera no haber sido advertido por el COE. Cortesía: Partido Obrero de Puerto San Julián.

El estado municipal envió un patrullero que vigile sus pasos para evitar que incumpla su cuarentena y prosiga con su huelga frente a la sede de la intendencia.

El remisero José Luis Ponce inició ayer su huelga de hambre contra la cuarentena que le dictó el Comité Operativo de Emergencias (COE) de Puerto San Julián luego de haber viajado a las cercanías de Río Gallegos para socorrer a una familia accidentada en la ruta cuando esta iba camino a la provincia de Mendoza.

El conductor de autos dijo que no estuvo en Río Gallegos, sino que fue hasta un control policial a 20 kilómetros de la capital provincial y que no fue avisado de la posterior cuarentena por el COE cuando lo autorizó a llevar a los accidentados a ese lugar.

También subrayó que el aislamiento de 14 días lo priva de su principal fuente de ingresos económicos que es la actividad laboral como remisero.

Desde el COE le dijeron que van a investigar como fue que se dio esa autorización, pero que mientras tanto debía respetar el periodo de aislamiento en su domicilio.

Según lo expresado por el Partido Obrero de Puerto San Julián en redes sociales, Ponce había decidido instalarse con una carpa a seguir con su huelga de hambre frente a la intendencia de Puerto San Julián en protesta por lo que considera una actitud injusta y arbitraria, pero el estado municipal se anticipó al enviar un patrullero a custodiar el accionar del remisero. Lo que desanimó cualquier intento del hombre de 62 años por dirigirse a la municipalidad.

El partido político trotskista apoyó la postura del remisero y se refirió al episodio como un ejemplo de la poca empatía que tienen tanto el Ejecutivo como el Legislativo municipal hacia los trabajadores y de la opresión que ejercen sobre ellos por medio del hostigamiento y la persecución.

Por lo pronto, José Luis Ponce seguirá con la huelga de hambre en su casa mientras la sociedad civil enfocó su mirada hacia el reclamo que lleva adelante y se debate entre el apoyo y la crítica, y espera una respuesta del COE que lo satisfaga o al menos abra una puerta a la negociación.

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