Qué hacer ante un caso de mala praxis en Puerto San Julián

El reconocido abogado Eduardo Díaz Razmilich habló con El Divergente sobre las alternativas que tiene un individuo o la familia de esa persona que sufrió mala praxis en una operación médica.

Aseguró que las conclusiones luego de la autopsia son claves para el desarrollo de una demanda judicial.

El abogado Eduardo Díaz Razmilich habló con El Divergente sobre cómo debe proceder una persona o la familia de un individuo que sufrió mala praxis médica, como pudo haber sido el caso del fallecido Ernesto Hugo Peirone, que puso al Hospital Distrital bajo la lupa de la comunidad sanjulianense.

La mala praxis como hecho culposo

El hombre de leyes afirmó que la mala praxis en operaciones médicas constituye, por lo general, un hecho culposo, no intencional, que se diferencia de un acto cometido por dolo, es decir, voluntariamente.

El delito culposo puede tener lugar debido a tres tipos de accionar: impericia, negligencia o imprudencia. También puede tratarse de una combinación de ellas.

El hecho culposo caracterizado por la impericia sucede cuando el profesional que encabeza o se desempeña en la operación no cuenta con las capacidades ni conocimientos adecuados para participar en su hechura.

La actuación de un médico es negligente cuando en la intervención médica no se dan los cuidados mínimos.

Mientras que la imprudencia sucede cuando quien lleva a cabo la operación es temerario y toma demasiados riesgos, subestimando así la situación que debe llevar a buen puerto.

Díaz Razmilich expresó que los médicos suelen tener seguros por mala praxis para evitar que el desembolso de dinero producto de la pena pecuniaria tenga que hacerlo el culpable mismo. Hizo hincapié en que este fenómeno es relativamente reciente, pues comenzó a tener lugar desde hace aproximadamente 20 años. Mientras que en otros países, como EEUU, tiene mayor tiempo de antigüedad.

El abogado señaló que ello se relaciona con un cambio en la percepción ciudadana sobre el concepto de mala praxis, que va en paralelo con la hiperprofesionalización y los avances tanto técnicos como científicos dentro del sector médico. Lo que antes era visto como un resultado de la falta de recursos necesarios, ahora, en un contexto en el que el médico cuenta con elementos y personal suficiente para realizar sus actividades de manera eficiente, es denunciado como un delito.

La victima o la familia de la victima por mala praxis puede realizar dos tipos de denuncias: penal y civil. La denuncia penal es la principal, que apunta contra el responsable individual del hecho. Mientras que la civil se orienta a la responsabilidad de la empresa u organización para la que trabaja el acusado (en el caso Peirone, el responsable es el estado provincial, por ejemplo).

Dictamen médico, clave para avance de la demanda

No obstante, el hombre de leyes manifestó que el dictamen médico sobre lo sucedido es vital para las posibilidades de que el juicio avance o no. Y ahí es cuando surge la figura del perito médico, quien dictamina que fue lo que sucedió a partir de una autopsia sobre el cuerpo afectado por mala praxis.

En esta fase, los peritajes no suelen ser concluyentes o categóricos. Y esto puede obedecer, según el abogado, a distintas cuestiones, como la defensa corporativa que existe entre médicos, que parte del axioma de que «la medicina no es una ciencia exacta y puede fallar».

Esto quiere decir, en ese marco de corporativismo, que si el error no es grosero o excepcional, resulta difícil para el peritaje el llegar a una conclusión categórica.

Otra causa que puede establecer un peritaje no concluyente sobre mala praxis es si el perito contratado es puesto por la aseguradora que debe pagar la multa por el delito cometido, en caso que se estableciera. Pues a estas empresas no les conviene llegar a la conclusión de culpabilizar al presunto responsable por ese hecho.

Ante esas posibilidades, que conllevan un enviciamiento tácito de la investigación judicial, Díaz Razmilich sugirió que la mejor opción para los damnificados es el contratar a un perito por vía propia, aunque, aseguró, resulta una opción costosa en términos económicos, pero la que tiene mayores posibilidades de ofrecer un resultado transparente.

Si la autopsia realizada al cuerpo que sufrió la mala práctica médica concluye que no sucedió nada, las posibilidades de avanzar con la demanda son nulas más allá de la apelación de los demandantes.

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