Qué hacer ante el aumento de la inseguridad en Puerto San Julián

Este año hubo un aumento exponencial de robos en Puerto San Julián.
Este año hubo un aumento exponencial de robos en Puerto San Julián.

La localidad se encuentra en medio de una espiral de inseguridad que comenzó en este año ¿Cuáles son las causas y las posibles soluciones para que disminuya la violencia?

Puerto San Julián está envuelta en una ola de inseguridad. Un fenómeno que si bien siempre estuvo latente, con sus picos y valles, en el presente año se ha visto incrementado de manera notable.

Sin ir mas lejos, en la medianoche de ayer, quisieron entrar a robar a la casa de una vecina. Ella estaba sola con su hijo, un bebé con poco tiempo de vida. La perra de la casa atacó al ladrón, quien le propinó un golpe y se fue de la vivienda al ver obstruido su acto delincuencial.

A este hecho se le suman otros de factura reciente: el robo de una motocicleta por un lado, y de armas, municiones y dinero en efectivo por el otro. También robaron elementos en el Club Hípico y la casa de una maestra, entre otros.

A estos hurtos hay que sumar los intentos de robo, que son más numerosos y acrecientan la sensación de inseguridad sobre la comunidad sanjulianense. Podemos poner como ejemplo el intento de robo a una mujer cuando se encontraba en su automóvil a plena luz del día.

La crisis pandémica y económica de fondo

Estos actos, al igual que las frecuentes vandalizaciones de mobiliario urbano a manos de menores de edad, son síntomas de una descomposición social que atraviesa a amplios sectores sociales de la localidad.

No es casual que la inseguridad ciudadana aumente en momentos en los que la crisis económica iniciada hace 3 años y profundizada con la pandemia del COVID-19 todavía sigue su curso en el marco de una pobreza que alcanza el 42% a nivel nacional, según datos del INDEC.

Iniciativas de urgencia ante falta de soluciones estructurales

Ante la falta de soluciones estructurales en materia educativa y laboral, se precisan iniciativas de urgencia para, al menos, mitigar la sensación de inseguridad por medio de una mayor prevención y acción al respecto.

La red de cámaras de seguridad prometida por el gobierno municipal aun está a medio camino. La instalación de las mismas se encuentra entre un lento avance y el estancamiento, mientras los hechos delictivos suben con mayor rapidez en cantidad. Solo funcionan unas 3 cámaras y recién entre septiembre y octubre licitarán la adquisición de otras 24.

También llama la atención la falta de policías en una ciudad que creció significativamente en los últimos 10 años. 16 mil habitantes son mucha cantidad de personas a resguardar por una cantidad de policías provinciales que oscila entre los 80 y los 100 efectivos.

Por ende, las respuestas inmediatas hacia este fenómeno de la inseguridad rampante deberían ser abordadas por el lado de solicitar una mayor cantidad de agentes policiales para la localidad, mientras que por otro lado habría que agilizar la instalación de cámaras de seguridad especialmente en lugares sensibles en esta cuestión.

Hubo iniciativas surgidas en este año que contribuyen a la mitigación de la inseguridad. Como la creación de los corredores escolares seguros, reforzados con alumbrado público LED, que iluminan y remarcan lugares que, en muchos casos, se encontraban descuidados y eran espacios idóneos para el robo y la violencia.

Mayor consenso y multilateralismo

Sin embargo, no pareciera haber una propuesta clara y consensuada para avanzar de manera integral sobre la ola delictiva que asola a la ciudad.

Una articulación que no solo involucre el reforzamiento de la seguridad pública sino también el fortalecimiento de políticas sociales y laborales que den una opción a las personas que podrían terminar cayendo en la delincuencia porque les parece más atractiva a corto plazo que estudiar, trabajar por un salario miserable o percibir asignaciones pauperrimas del estado.

Mientras tanto en el llano

Así que mientras la dirigencia política hace la operación de salir de su recorte de la realidad en la que vive, la de una casta privilegiada, la ciudadanía deberá continuar con los cuidados necesarios para evitar ser victima de robos y actos de violencia en caso que no haya policías ni cámaras observando, ni mejores alternativas para los victimarios.

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