Nuevo caso de maltrato en el Hospital Distrital de Puerto San Julián

El Hospital Distrital de Puerto San Julián.
El Hospital Distrital de Puerto San Julián.

Siguen los episodios de violencia psicológica contra los vecinos en el Lombardich. Esta vez, se ensañaron con una persona con patologías que se sentía mal y fue a recibir a atención medica.

La doctora Orrego, así se llama la agresora, se burló de su estado de salud y le propinó groseras contestaciones ante los reclamos de la vecina, que rogaba por un trato más amable de la profesional.

Una mujer sufrió un nuevo episodio de maltrato por parte de profesionales que se desempeñan en el Hospital Distrital de Puerto San Julián.

En esta ocasión, una persona acudió al Lombardich porque se sentía muy mal. Sufría de vértigo, no podía respirar bien y tenía dolor en el pecho. Se trata de una vecina que tiene patologías asociadas a la Malformación de Arnold Chiari.

La pareja de esta mujer también se encontraba allí haciendo compañía, y procedió a explicarle a la doctora Orrego, la agresora, el diagnóstico de su novia. Acto seguido le pidió que llamara a la profesional que habitualmente sigue el cuadro de la paciente.

Orrego dijo acceder a ese pedido, pero mientras le pedía al novio que le siguiera contando sobre el problema de su pareja, aunque con un tono de burla, según lo señalado por la mujer en las redes. Quien en ese momento se encontraba acostada sobre una camilla sin parar de temblar.

La pareja de la paciente, en un estado de cierta desesperación producto de una situación que se dilataba, le pidió a la doctora que su novia necesitaba oxígeno por lo menos porque parecía estar al borde de convulsionar. Frente a la situación, Orrego respondió con un «bueno che, calmáte que esto no es mi culpa».

El maltrato continuó cuando la doctora le puso el saturómetro a la paciente y esta última le pidió a la profesional que la tratara bien. La respuesta que recibió a cambio fue «dejáme de joder».

La falta de voluntad por atender a la paciente de una manera cordial y con integridad se reflejó en el erróneo diagnóstico que le comunicó después de examinarla con el saturómetro. «Saturás bien» le expresó la doctora a la paciente , cuando su frecuencia cardíaca era de 107/110, bajaba a 75 y luego volvía a subir.

Ante la insistencia de la pareja para que se hiciera presente la doctora de confianza, Orrego siguió profiriendo groserías hasta que se fue del lugar. Otro día con maltratos en el Lombardich y van ya demasiados.

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