Municipalidad advierte sobre empresas constructoras y vendedoras de viviendas no registradas en Puerto San Julián

La Intendencia llamó a los vecinos a que reciba asesoramiento en Tierras y Catastro antes de iniciar la compra de una casa prefabricada.
La Intendencia llamó a los vecinos a que reciba asesoramiento en Tierras y Catastro antes de iniciar la compra de una casa prefabricada.

En un comunicado difundido en redes sociales, piden que los interesados en adquirir viviendas prefabricadas se acerquen a la Dirección de Tierras y Catastro o a la Oficina de Obras y Servicios Públicos para asesorarse y evitar inconvenientes.

El gobierno local, a través de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos advirtió sobre empresas constructoras y de viviendas prefabricadas que no están registradas en el listado oficial.

El comunicado se difundió a raíz de la detección de publicidades de este tipo de negocios en las redes sociales, y avisó que la Secretaría cuenta con un listado de firmas y empresas habilitadas para la venta y construcción de viviendas que cumplen con los requisitos técnicos solicitados.

Por esa misma razón, las autoridades piden a todos los vecinos que estén interesados en adquirir viviendas prefabricadas que se acerquen a la Dirección de Tierras y Catastro o, en su defecto (pues estará cerrada el lunes 5 de julio), a la Oficina de Obras y Servicios Públicos con el fin de reciban asesoramiento y evitar así inconvenientes.

La advertencia del gobierno local no solo responde a la existencia de empresas que no cumplen requisitos técnicos que la habiliten a operar, sino también a aquellas que, directamente, fueron concebidas pura y exclusivamente para aprovecharse de la necesidad existente en el acceso a la vivienda y estafar vecinos.

Robo organizado detrás del «sueño de la vivienda propia»

Son conocidos los casos de fraude perpetrados por vendedores flojos de papeles que se instalan de la nada en la localidad, ponen a la vista del público una casa modelo entre discreta y atractiva a precios irrisorios.

Se trata de una estrategia en la que captan a vecinos necesitados de contar con un techo que entregan carpetas así como ahorros a estos vendedores inescrupulosos, de los que, un tiempo después, a la hora de la verdad, nada termina sabiéndose porque sus «emprendimientos» quiebran a propósito y se dan a la fuga con el dinero ajeno recaudado.

Por lo tanto, para evitar esa dinámica de estafas, los ciudadanos interesados en adquirir una vivienda de este tipo deben atenerse al aviso gubernamental para prevenir lamentaciones y gastos cuantiosos en demandas que, por lo general, terminan en la nada o en victorias pírricas en las que el estafador es identificado y enjuiciado pero con un costo económico significativo para el demandante.

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