“Me quedé MUZZARELLA” Por Lucrecia Arremolina

El mismo pizzero que decía “no le debo nada a nadie, todo es fruto de mi esfuerzo y mi trabajo”. El mismo mostrador. El mismo “esfuerzo y trabajo”. DOS GOBIERNOS DIFERENTES.

HISTORIA 1, ENERO 2017:

¿Recuerdan la historia que viví en una pizzería, días después de que Macri ganara el ballotage? (está al final de esta)

Después de un año y un mes, regresé a la pizzería.

Mi primer shock fue cuando vi que estaba absolutamente VACÍO, cuando siempre estaba repleto. El segundo, cuando vi que de los 5 empleados quedaron solo dos.

YO -¿hola, tenés mucha demora?

EL -Estee… no… no tengo ningún pedido. Mejor esperala, te la saco en 10 minutos… no tengo hoy al pibe del delivery.

YO -Ok, la espero, mientras me cruzo a la heladería.

EL -Querés una especial con jamón?

YO -No, una muzza común. Estamos en crisis y perdí uno de mis trabajos.

EL – (no me mira y hace un silencio de tumba).

A los diez minutos el tipo salió desesperado a la calle mirando la heladería, gritándome “Lucrecieaaa, Lucreciaaaa, tu pizzaaaa” con miedo de que me fuera sin comprarle la única pizza que había vendido hasta ese momento.

¿Así que “yo no le debo nada a este gobierno. Todo lo hice con mi esfuerzo y sacrificio”? No querido. Vos no te hacés “solo”. La mitad de tu bienestar depende de tu trabajo y la otra mitad depende de que las políticas de un gobierno hagan que vos tengás clientes o te paguen un sueldo con buen poder adquisitivo.

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HISTORIA 2, NOVIEMBRE 2015 (publicación original)

“ME QUEDÉ MUZZARELLA”

La historia que sigue no tiene nada de metafórica ni de fantasía.
Me acaba de suceder hace 45 minutos y juro por mis fallecidos que es 100% real.

Pizzería mediopelo de barrio. Abrió hace 2 años en un garage, con 1 sola persona a cargo. Hoy ocupa toda una esquina. El dueño de 35 años, tardó 8 minutos en mirarme porque su teléfono no paraba de sonar haciéndole pedidos.

“Tenemos demora de 45 minutos” dice a mil por hora en el inalámbrico.

“Por favor, dame una cuatro quesos” le digo. Le sigue sonando el teléfono sin parar. Pasan 10 minutos, me mira y me dice:

“Perdoname, estoy mareado y se me olvidó tu pedido,¿qué era lo tuyo?”

“Una cuatro quesos”, le digo, fastidada.

Hoy tiene cinco empleados trabajando detrás a 400 km por hora. Les pega los pedidos en un pizarrón con papelitos de esos adhesivos, hay como 26 papeles y se siguen sumando. Hay cuatro personas más detrás de mi.

Le pregunto si ya le cayó el aumento del 25% que Clarín dice que se remarcó en carne y lácteos. Me dice que no, y que el aumento no es porque macri anunció que al ausumir quitará las retenciones: es porque vienen las fiestas de diciembre.

Me contesta esto que sigue:

“YO VOTÉ A MACRI PORQUE ASÍ COMO VENÍAMOS ESTO NO DABA MÁS, YA NO SE PODÍA VIVIR”.

Fue tal el shock, que me quedé muzzarella.

Lucrecia Arremolina

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