Manifestación de comerciantes tras la restricción de horarios a los comercios

Una gran cantidad de comerciantes de Puerto San Julián se autoconvocaron a un «bocinazo» a las 17:30 horas, en la intersección entre la Avenida Piedrabuena y la Avenida San Martín. El motivo es hacerse escuchar y expresar sus necesidades económicas de no cerrar los comercios a las 18 horas, tras las medidas restrictivas y sanitarias decretadas en el día de ayer, 23 de mayo.

Por qué motivo se manifiestan

Solo un día bastó, desde la entrada en vigencia del decreto sanitario restrictivo, para que oigamos a comerciantes haciéndose escuchar en una manifestación. Los vendedores necesitan seguir sosteniendo a sus familias. Para lograrlo, precisan de una demanda activa y constante que les genere ingresos, y que no se tenga que limitar a un cierto horario para poder acercarse a comprar.

Los manifestantes reclaman por el no cierre de los comercios a las 18 horas. Esto, en función de ganar el dinero suficiente para poder seguir manteniendo a sus familias y a sus fuentes laborales. No es una idea descabellada, teniendo en cuenta la gran cantidad de cierres de negocios y de despidos que se dieron a lo largo de todo el 2020 y de lo que llevamos de 2021.

A través de un flyer por el cual se autoconvocaron, los vendedores afirman: «No pedimos nada de otro mundo, solo horarios que nos permitan subsistir». Además, agregan que pagar sus impuestos municipales y cumplir con sus deberes hacia el Estado solo es posible si logran mantener sus comercios en pie.

Qué cambió con las medidas sanitarias

El decreto provincial N° 0582, ratificado por el municipio de Puerto San Julián, entró en vigencia a partir de las 00:00 horas del día 23 de mayo y durará hasta el 30 del mismo mes. Además de restringir la circulación, dispuso la limitación del funcionamiento de los actividades comerciales al horario comprendido entre las 06:00 y las 18:00 horas.

La actividad de bares o cervecerías se suspendió. A partir de las 18 horas en adelante, los restaurantes o confiterías solo están habilitadas a funcionar bajo la modalidad de delivery. Los negocios debieron atenerse a limitar la capacidad total de sus recintos a un 30% y a cumplir con un estricto protocolo sanitario.

Se contraponen con claridad dos necesidades: la sanitaria, de parte del Estado, de mantener a la población en sus casas y así reducir al máximo la cantidad de contagios. Por el otro lado, la necesidad económica de los comercios. Lo que está claro es que no van de la mano. O aumentan exageradamente los contagios y los comercios logran subsistir, o se respetan las medidas tomadas desde el municipio.

El Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y a la Producción (ATP), fue entregado a los comercios durante el 2020 como una ayuda financiera a los comercios. Dejó de funcionar en diciembre de 2020, y no hay motivo para indicar que vuelva a llevarse adelante.

Estamos atravesando un momento complicado. Solo resta esperar para conocer cómo seguirá la situación. Es una incógnita saber si las manifestaciones seguirán o si habrá alguna respuesta desde el municipio que logre relajar las tensiones.

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