Malestar entre comerciantes minoristas de alimentos por arbitrariedad en la aplicación de cuarentena.

Denuncian que el intendente Gardonio discrimina entre minoristas, prohibiendo la apertura de multirrubros y favoreciendo a los almacenes.
 Los supermercados son los grandes beneficiados.

Los comerciantes minoristas de alimentos se encuentran perjudicados por las disposiciones en la ejecución de la cuarentena en territorio sanjulianense. Pues el gobierno local no los ha exceptuado del confinamiento obligatorio para la mayoría de la población y si lo ha hecho con otros comercios del mismo tamaño.

La semilla de la discordia es de naturaleza burocrática. Pues la municipalidad ha dividido aguas entre los negocios categorizados como almacenes, que pueden abrir, y los multirrubro, a los cuales se les denegó esa posibilidad.

Los comerciantes perjudicados por esta medida alegan que es una decisión arbitraria que atenta contra el porvenir inmediato de sus negocios. Pues no tienen más ingreso que el que se genera a partir de las ventas que logren.

También argumentan su inconformidad debido a la función social que cumplen los multirrubro en tanto comercio de cercanía. El decreto del gobierno nacional habilita la continuidad en el funcionamiento de cualquier tipo de negocio de cercanía que ofrezca alimentos, bebidas y medicamentos a la población confinada. Hay una contradicción entonces entre lo dictado por el ejecutivo nacional y el ejecutivo municipal.

Los comerciantes damnificados por la medida expresaron en redes sociales que los más beneficiados por esta medida son los supermercados mientras que los más perjudicados, además de ellos, son los habitantes de Puerto San Julián que, al tener cerrados estos comercios de cercanía, se ven obligados a hacer largas colas para entrar al supermercado, exponiéndose al contagio de la enfermedad.

El jefe de gobierno Gardonio aseguró ante un medio local que el abastecimiento de alimentos, bebidas y fármacos está asegurado. Lamentó que la situación actual provoque el cierre de numerosos comercios de personas y familias que no tienen otro ingreso, así como también que trabajadores informales tengan que quedarse en sus casas cuando muchos de ellos sobreviven día a día con lo que poco que ganan.

Sin embargo, el intendente tuvo la oportunidad de morigerar el impacto negativo de la cuarentena obligatoria al menos para todo el sector minorista de alimentos, pero no, se procedió a discriminar entre unos y otros por un simple rotulo, sosteniéndose en particularidades como que los multirrubro venden otras cosas además de alimentos.

Dividió a los minoristas para beneficiar a los grandes jugadores: los supermercados, y dejó a parte de la población sanjulianense sin opciones de cercanía para paliar la cuestión del abastecimiento a lo largo del confinamiento que, en principio y si no se prolonga el problema de coronavirus, termina el 31 de marzo.

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