La periodista Viviana Canosa acusó de aprietes al presidente

Canal 9, que emite su programa, comunicó que no recibió ningún tipo de presión gubernamental.

Cómo este episodio, junto con otros, construyen el mosaico de un periodismo devaluado.

La periodista Viviana Canosa exteriorizó un supuesto momento de tensión que tuvo con el presidente Alberto Fernández, en el que el jefe de estado, aparentemente, apretó a la conductora del programa Nada Personal advirtiéndole sobre su contenido editorial acerca del gobierno nacional.

Canosa aludió a un intercambio de mensajes con Fernández en el que este le decía que todo lo que expresaba en su programa se le iba a volver en contra. Asimismo, ella manifestó sentirse perseguida debido a este supuesto episodio.

Canal 9, donde la periodista tiene su espacio periodístico, informó por medio de un comunicado que «no ha recibido ningún tipo de presión gubernamental».

Esta no es la primera vez que la conductora se sitúa en el ojo de la tormenta mediática. La semana pasada protagonizó un episodio cargado de vergüenza ajena en el que, al final de una entrevista con el titular de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio Anibal Fernández, le arrojó alcohol en gel.

Es probable que la periodista quiera fabricar una situación en la que aparece como victima luego del mal momento con el ex jefe de gabinete.

Aunque si uno hace el ejercicio de alinear estos episodios con las características del estilo periodístico de Canosa, saca como conclusión que se trata de alguien que quiere llamar la atención de forma permanente por conseguir rating más que de una periodista perseguida.

Otros casos bochornosos

También podemos mencionar situaciones bochornosas de otros programas y periodistas, como el caso de Cristina Pérez cuando quiso defender públicamente los intereses de Vicentín frente a Alberto Fernández en una entrevista en vivo por medio de un trato soberbio y arrogante hacia el jefe de estado.

Otro caso es el programa que tienen los Leuco en TN en el que están, durante todo el tiempo que dura, hablando peyorativa y oportunistamente de Cristina o el gobierno.

Periodismo devaluado

En la televisión periodística y política el oportunismo es algo habitual desde hace tiempo. El espectáculo crece de manera directamente proporcional a la devaluación del periodismo.

Ahora, el gobierno nacional y la figura del presidente o la de su vicepresidenta parecen ser el blanco principal de estos oportunistas que con tal de cazar más audiencia se alinean con intereses desestabilizadores.

El presidente no debería rebajarse ante los ataques del periodismo oportunista ni a sus contenidos. Debe mantener su investidura y una distancia que lo eleve de ese barro alimentado por intereses que buscan debilitar la imagen de un gobierno necesitado de retomar la iniciativa en una situación económica y pandémica compleja.

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