La felicidad de un niño que superó la leucemia.

Carlos Corti Bazalo tiene 12 años. Pasó toda su infancia batallando contra un cáncer de sangre (LLA). Ahora lo superó y vive FELIZ disfrutando su vida.

Esta es la historia de un sobreviviente. Un chico que pasó parte de sus primeros años conviviendo con una enfermedad mortal y pudo superarla no sin ayuda de su familia, amigos y al equipo médico de la doctora Altuna y Tisibañe, que lo atendieron y también a la comunidad solidaria de la provincia y el país.

Una infancia bajo tratamiento.

Carlos Corti no lo tuvo fácil, transitó una vida plagada de restricciones debido a la leucemia que le diagnosticaron. Sus padres, Cristian Corti y Gabriela Bazalo, estuvieron siempre junto a él.

El padre cuenta a El Divergente que tuvieron que llevar a su hijo a Buenos Aires para que se haga el tratamiento. Allí, a lo largo de diez meses, el niño tuvo que iniciar la quimioterapia. No podía comer muchas cosas. Incluidos algunos productos lácteos que son tan importantes para el crecimiento.

Cada día era un calvario de pinchazos y exámenes que debía ser transitado para mantener la esperanza de superar el largo trago amargo que implica tener un hijo con cáncer. Según Carlos, no tenían decisión sobre nada. Los médicos decidían sobre cada paso a tomar, desde los tratamientos hasta la alimentación. Era una rutina diaria y dura que comenzaba a las siete de la mañana.

Durante los primeros dos años, las preocupaciones eran múltiples. Pues la salud de Carlos era sumamente frágil no solo por la leucemia en sí, sino porque cualquier otro síntoma, como una fiebre, podía repercutir de manera grave en su cuerpo dado el cuadro de debilidad general.

El dictado de los médicos y el tratamiento, luego de los dos primeros años en los que Carlos estuvo entre la internación en la capital nacional y el tratamiento ambulatorio a la vuelta en Santa Cruz, comenzó a dar resultados.

La leucemia perdía terreno y la salud de Carlos mejoraba. Las inyecciones fueron mas espaciadas en el tiempo. La quimioterapia había entrado en una fase laxa. Las fiebres o cualquier otra infección que tuviera dejaron de tener ese riesgo adicional porque lo peor del cáncer estaba siendo dejado atrás.

Cuando terminó la quimioterapia, no había mucho por controlar. A medida que se recuperaba había menos preocupaciones, comenta a este medio su padre. Y agrega «cuando pudo comer su primer yogurt estaba chocho».

Un presente sin cáncer.

Carlos venció a la leucemia. Es un adolescente sano. Ya hace unos años que transita una vida normal y sin preocupaciones. Recuperando plácidamente el tiempo invertido en salvar su existencia.

Haciendo una evaluación de los hechos, Cristian le confiere la magnitud que corresponde. «Si a un adulto con cáncer le cuesta sobrellevar la enfermedad, a un chico más. Tuvo que hacer muchos sacrificios. Hubo mucho movimiento».

La familia, cuenta el padre, recibió mucha ayuda y solidaridad por parte de la comunidad sanjulianense, santacruceña y nacional. Hubo campañas en apoyo al tratamiento de Carlos. Se emociona al recordar cuando fueron a Buenos Aires con pocos recursos. «Hoy que está dado de alta puedo decir que se ganó. Y también puedo agradecer a toda la gente que nos ayudó».

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