La empatía, un fenómeno que parece no ser comprendido

Empatia
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A muchos nos cuesta entender cuál es el objetivo de la empatía. Estamos tan encerrados en nuestra propia burbuja, creyéndonos tener con nuestro raciocinio la respuesta para todo que muchas veces se nos escapa el ponernos en el lugar de los demás e intentar comprender su realidad sin interponernos con la nuestra.

Qué es la empatía

Según la definición que brinda Google, <<La empatía es la capacidad que tiene una persona de percibir los sentimientos, pensamientos y emociones de los demás, según el reconocimiento del otro como similar. Consiste en entender a una persona desde su punto de vista y no desde el propio>>.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando dejamos el entender al otro desde su punto de vista? Empezamos a juzgar su historia desde nuestro propio prisma, lleno de sesgos personales. Aplicamos a la vida del otro lo que nosotros creemos que está bien o mal, siendo esta más bien una actitud antipática.

La empatía se trata, en un principio, de escuchar y prescindir de nuestro ego para entender. La finalidad en sí misma es conectar con la historia personal del otro, apartándonos de nuestras calificaciones de <<bien o mal>>. No se trata de una práctica unidireccional, ya que no requiere estar de acuerdo o desacuerdo.

Se utiliza la lógica y la racionalidad para lograr la conexión necesaria que nos permita acompañar y entender que no todos nacemos con las mismas posibilidades, y que gracias a esta situación la vida de uno va tomando un rumbo totalmente diferente al de otro sujeto que no le tocó padecer las mismas desgracias.

Para entender mejor

Por ejemplo, hay niños que viven y crecen en situaciones de vida tan precarias que carecen de lo básico para sobrevivir. Puede suceder que para sus padres la educación de sus hijos sea un tema secundario, relegándola y no dándole la suficiente importancia. ¿Qué culpa tienen esos niños de crecer con carencias? ¿En qué nos estamos convirtiendo al juzgarlos, por ejemplo, por su mal vocabulario?

La empatía no solo está presente en situaciones desgraciadas. También la encontramos al, por ejemplo, tomar como propias las alegrías de un ser querido, o al intentar entender las dificultades que está teniendo un colega para llevar adelante alguna tarea.

Lo grandioso de tener actitudes empáticas es que pueden convertirse en una base de solidaridad y de apoyo para alguien que lo necesita. Desde esta posición, contraria a la indiferencia, es que podemos usar nuestros conocimientos para tratar de ayudar brindando una hipotética solución que se adapte a la historia particular de la otra persona.

Practiquemos la empatía. Es sumamente gratificante adoptar acciones que nos llevan por el camino a ser mejores personas, y a captar de manera más compleja al mundo que nos rodea. La palabra «Sonder» remite a la capacidad de entender que cada persona es un mundo, y tiene una historia de vida tan profunda como la nuestra.

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