Kirchner presidente: una época de recuperación salarial y desendeudamiento

Néstor Kirchner cuando fue presidente, posando para la foto junto a niños que estaban de visita en la Casa Rosada.
Néstor Kirchner cuando fue presidente, posando para la foto junto a niños que estaban de visita en la Casa Rosada.

A 11 años del fallecimiento del ex mandatario y gobernador de Santa Cruz, repasamos la gestión económica durante su presidencia, acontecida entre 2003 y 2007.

La renegociación del pago de la deuda externa y la reconstrucción del poder adquisitivo de los trabajadores y la clase media, sus principales logros que se mantuvieron también durante los gobiernos de Cristina.

Hoy se cumple el onceavo aniversario del fallecimiento de Néstor Kirchner, y qué mejor que conmemorarlo a través de un repaso por los logros en materia económica durante su presidencia.

A lo largo del período durante el cual gobernó el país, Kirchner se orientó a consolidar la recuperación económica iniciada ya durante el gobierno provisional de Eduardo Duhalde (2002-2003), quién había sido electo por la asamblea legislativa luego de las caídas de Fernando De La Rúa (1999-2001) y Adolfo Rodríguez Saa (2001).

La crisis de 2001-2002 no fue solo política, también marcó el final de la convertibilidad entre el peso y el dólar (una dolarización disfrazada). Bajo presión de la burguesía industrial y agropecuaria, Duhalde devaluó el peso y el poder adquisitivo se disminuyó a una cuarta parte de lo que fue en los noventa.

Recuperación salarial y desendeudamiento

Néstor Kirchner se preocupó por sentar las bases para que el crecimiento económico producto de la valorización de la soja y otros commodities también repercutiera en el salario de las clases media y trabajadora.

Los pilares para ello fue la estabilización del peso 3 a 1 en relación al dólar, el mantenimiento de las reservas del Banco Central en esa divisa dentro de niveles que pudieran sostener ese cambio y una política salarial expansiva frente a una tasa de inflación que existía pero no era problemática en relación a la actualidad.

Otro eje sobre el cual giró la política económica durante la presidencia Kirchner fue el desendeudamiento externo.

Las acciones principales en esta materia se dieron en dos frentes. Por un lado la renegociación de la deuda contraída con fondos de inversión y bonistas, cuya quita se calcula en un 75%, y por el otro el pago de la totalidad de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El desendeudamiento le permitió al Estado argentino un mayor margen para la aplicación una política económica más autónoma, sin necesidad de estar sujeta a las recomendaciones y presiones del FMI u otros organismos y corporaciones de las finanzas internacionales.

La recuperación económica experimentada durante el primer kirchnerismo (el de Néstor) sentó las condiciones para la continuidad del crecimiento económico durante las presidencias de Cristina Fernández.

Luego vino Macri y ya es historia conocida lo que hizo. Restauró el endeudamiento con el FMI y disminuyó el poder salarial vía devaluaciones generadas indirectamente a través de la presión de los mercados financieros.

Una nueva épica para un presente ruinoso

En la actualidad, el país enfrenta una crisis de grandes proporciones, como la de 2001, que reflejan la caída estructural del modelo económico iniciado luego de la crisis de la convertibilidad menemista.

Los problemas son parecidos, salarios a niveles de un país centroamericano o africano (paso de valer el equivalente a más de 600 dólares a menos de 300) y un gran endeudamiento externo con el FMI gracias al megaprestamo contraído durante la presidencia de Macri (45 mil millones de dólares). A lo que hay que sumar también una voraz inflación.

En el kirchnerismo más de uno pide porque Alberto Fernández reproduzca la épica de Néstor para resolver estos problemas heredados del gobierno macrista y profundizados por la pandemia del COVID-19.

Sin embargo, a diferencia del contexto económico que le tocó a Kirchner, en el que los dólares de la entonces supervaluada soja no paraban de entrar y había superavits gemelos, la situación actual es ruinosa, la mezcla de un 2001/2002 con las crisis inflacionarias de los 80.

Kirchner tuvo la voluntad de redistribuir en el margen de lo posible la riqueza generada en esos años que gobernó, pero también contó, justamente, con plata respaldada por muchos, muchos dólares, para hacer tales cosas, y también para pagar las deudas.

Un nuevo liderazgo

Alberto tiene un Banco Central con solo 3 mil millones de reservas liquidas y se ve empujado a la necesidad de emitir pesos para subsidiar sectores pobres y medios precarizados mientras la recuperación económica pospandemia es muy lenta. A la vez, el año que viene vence el pago de 40 mil millones entre deuda e interés con el FMI.

Un verdadero atolladero frente al cual el gobierno parece no encontrar más opción que dilatar esa situación hasta llegar a un acuerdo con el Fondo que sea lo menos dañino posible, previendo que cualquier otro desenlace pueda abarcar diferentes etapas y momentos dentro del variado espectro del dolor.

Néstor hubo uno solo, sin embargo, el país está necesitado de un liderazgo como el que él representó para sentar las bases de una nueva etapa social y económica que supere los problemas y antinomias del presente.

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