Un infierno de represión en Buenos Aires tras la marcha por Maldonado

Impresionante despliegue policial con infantería, efectivos de civil sin identificación, motos, hidrantes, balas de goma, gases lacrimógenos y pimienta, incluso sobre periodistas. Una cacería.

La zona de Plaza de Mayo fue escenario de nuevos hechos de violencia que incluyeron balas de goma y contenedores de basura quemados. Los incidentes ocurrieron tras la movilización para reclamar la aparición del joven buscado desde el 1 de agosto.

Luego de la marcha -multitudinaria y pacífica- para exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado a un mes de su desaparición, la Policía de la Ciudad desató un operativo represivo que se transformó en una virtual cacería sobre un grupo que no superó los 50 manifestantes que provocaron destrozos e incendios. El despliegue de infantería no reparó en golpear, perseguir y reprimir con gases lacrimógeno y pimienta a transeúntes, periodistas y reporteros gráficos que fueron permanentemente filmados por agentes de la fuerza. Los detenidos eran arrastrados de los pelos, en el medio de una violenta persecución y escenas de nerviosismo del público contra los efectivos. Los primeros reportes oficiales hablan de tres heridos de distinta gravedad y diez detenidos, entre ellos tres mujeres jóvenes.


Los incidentes aislados comenzaron pasadas las 19.30, cuando personas que presumiblemente se desprendieron de la concentración de Plaza de Mayo rompieron los vidrios del edificio ubicado en el cruce de las calles Venezuela y Tacuarí, en el barrio de Monserrat. Sin embargo, los hechos más violentos se registraron cerca de las 21, cuando pequeños grupos de manifestantes arrojaron bombas molotov al vallado metálico que divide en dos la histórica plaza desde el año 2001.

Pero pasadas las 21.30 la zona se convirtió en un infierno. La adyacencia de la plaza y la primera cuadra de Avenida de Mayo fue el escenario de un enfrentamiento policial contra un grupo de manifestantes que arrojaba piedras y botellas desde una cuadra de distancia, mientras las tropas de infantería intentaban rodear la zona y habilitaban el avance de efectivos motorizados que continuaron la persecución, en medio de contenedores de residuos incendiados, vidrieras rotas y fogatas improvisadas.
Móviles celulares y motos cruzaban a toda velocidad, en medio de manifestantes aislados y camiones de exteriores de los canales de TV, por la calle Bolívar, frente al Cabildo y la sede del Gobierno porteño,
Hubo entonces un paréntesis: sobre Avenida de Mayo y Bolívar, una formación de unos 60 efectivos de Infantería; a 80 mmetros metros, casi sobre la esquina de Perú, un grupo de manifestantes. Fueron unos diez minutos de altísima tensión, caracterizado por el desborde emocional de los uniformados que no medían contra quién arremetían.


Pasadas las 21.35, la policía ordenó el avance de un carro hidrante, acompañado por una línea de 20 motocicletas que buscaron alejar a los manifestantes parapetados en pequeñas barricadas, mientras los efectivos intentaban retomar el control de la zona con gas pimienta, que también usaron para dispersar a los periodistas y camarógrafos que fueron en auxilio de un joven cronista detenido.

En medio de la confusión, uno de los afectados por la represión fue el diputado nacional Adrián Grana (FpV) que dialogó con la prensa visiblemente conmocionado. «Estaba todo tranquilo, y de repente empezó esto. Nos pegaron a todos, a la prensa y se lanzaron a sacar a todo el mundo», denunció, luego de intentar evitar que los policias detuvieran a ese estudiante de periodismo que fue duramente golpeado, mientras la fuerza policial filmaba a todos los periodistas que cubrían los hechos.
Siguieron treinta minutos de persecuciones por parte de la policía, que avanzaba por avenida de Mayo y desplegaba tropas por las calles laterales. Y pudo forzar el repliegue de los manifestantes hasta la avenida 9 de Julio. Desde lejos traían, a la rastra, con notable violencia, a los detenidos que iban cargando en los celulares rodeados por un enjambre de trabajadores de prensa que registraron los rostros de los apresados y les pidieron sus nombres.
Antes del la debacle, voceros del Ministerio de Seguridad habían informado que también se produjeron destrozos en tres entidades bancarias porteñas, que no fueron identificadas.
En El Bolsón, un grupo de manifestantes había lanzado bombas molotov y había sido desalojado por personal de Gendarmería luego de una masiva manifestación en reclamo por la aparición con vida de Maldonado en uno de los escuadrones que tiene en esa zona la fuerza señalada como responsable de la desaparición del joven.

Letra P

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