En Puerto San Julián, el intendente Antonio Tomasso se refería a la fecha de esta manera:

En conmemoración a la muerte de Hernando de Magallanes quiero enviar un especial saludo desde Puerto San Julián a todas las ciudades que integran la Red Mundial de Ciudades Magallánicas. Hoy es un día especial para todos nosotros. Lo único que nos separa en este homenaje es la diferencia horaria. Para que ustedes sepan, todos los puntos del mundo en el recorrido que hizo Hernando de Magallanes estamos hoy realizando un homenaje al conmemorarse los 495 años de su fallecimiento.

No quiero dejar pasar este momento sin reconocer también la gestión realizada por el ex Intendente Nelson Gleadell, que llevó adelante la construcción de la réplica Nao Victoria; como así también tomó la decisión de integrar la red mundial a la que fortaleceremos y en la que pondremos todo nuestro esfuerzo para que crezca día a día, ya que la consideramos sumamente importante para nuestra comunidad, nuestra provincia, la Argentina y el mundo.

Si no hubiese sido por este gran navegante y su osada travesía, no tendríamos tan rica historia ni nuestra Primera Misa en Territorio Argentino. Es por eso que quiero leerles un fragmento de su travesía en nuestra ciudad, escrito por el señor Pablo Walker, un sanjulianense investigador de nuestras historias al que le doy crédito total de haber sido creador artístico e intelectual de la Nao Victoria que hoy tenemos frente a nuestra hermosa bahía: “Puerto San Julián, Santa Cruz. La bodega de madera está oscura. Toneles de porotos y garbanzos, peces disecados, una vaca, arroz, la cocina. Todo es oscuridad, afuera sopla el viento. Es el piso más bajo de la Nao Victoria, la nave en la cual llegó a nuestras tierras Hernando de Magallanes en 1520. Casi 500 años después, la Nao regresó a estas costas para quedarse. Se trata de la reproducción en escala real de la única de las cinco naves que regresó a España después de lograr la increíble proeza. Eran 265 tripulantes en cinco embarcaciones, de las cuales sólo la Nao Victoria logró regresar tres años después de haber partido. La expedición llegó a lo que sería Puerto San Julián y el Domingo de Ramos de 1520 Hernando de Magallanes ordenó oficiar misa. Las penurias del viaje sumadas a sordos conflictos que el marino portugués mantenía con buena parte de la tripulación española hicieron eclosión, desatándose un motín que fue enérgicamente reprimido con el ajusticiamiento de los cabecillas: uno decapitado y dos desterrados. Además, un capitan sedicioso fue muerto durante el motín. Allí se decidió el bautismo del punto de desembarco. Pigafeta, el cronista, escribió en su diario de viaje: ‘Stiamo in questo porto il quale chiamaremo Porto di Santo Giuliano’. Como consecuencia, Hernando de Magallanes, con los nativos a los que llamó Patagones, iba a nacer el topónimo que da el nombre a toda nuestra región: Patagonia”.

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