Detectaron movimientos en las cuentas del empresario

Juan Romero (79) está desaparecido desde la víspera de Navidad, cuando quedó en verse con un amigo y nunca llegó para la cena de Nochebuena. Su familia denunció su desaparición el 11 de enero y todavía no hay rastros de él ni de su camioneta. En los últimos días, alguien creyó verlo en Río Gallegos y además se trata de establecer la localización de un cajero donde se activó su tarjeta.

El empresario fue dueño de Cerro San Lorenzo, la empresa de transporte que unió San Julián con Gobernador Gregores durante más de 40 años por el ripio de la ruta 25. El 24 de diciembre, una familia amiga lo esperaba en una cabaña alquilada en una estancia de Lago Posadas, pero el hombre nunca llegó. Más tarde, la hija de su pareja hizo la exposición en la Comisaría Primera de San Julián.

Patricia Agnello es su pareja, pero reside en Córdoba. Se suponía que luego de pasar algunas semanas en santa Cruz, ella vendría para volverse juntos a la provincia mediterránea.

El hombre manejaba una camioneta Duster blanca (matrícula AB 404 ON) y el 23 de diciembre su celular dejó de tener señal.

Según pudo conocer La Opinión Austral, en los últimos días hubo una intensa búsqueda de su paradero, aunque lamentablemente es muy poco lo que pudieron aportar los testimoniales que se tomaron en la causa.

En su testimonio, la hijastra, Valeria, de 38 años, dijo que no mantenía contacto con Romero desde el 15 de diciembre y que, como este no atendía el teléfono, fue a buscarlo a la casa, pero no lo encontró. Además fue citado su hijo, pero no pudo brindar ningún dato de interés, ya que no se hablan hace tres años.

Hay un testimonio, el de Tomás F., que dijo ser amigo del empresario desaparecido, quien en dos oportunidades le habría dicho que estaba deprimido y sin ganas de vivir.

Fue este amigo el que aportó la ubicación de la estancia “Bajo Tigre”, donde Romero pasó su juventud y que por razones de melancolía solía frecuentar solo. Sin embargo, ahí tampoco lo encontró la Policía.

En la causa figura otro relato, de otro amigo que le cuidaba la casa cuando estaba en Córdoba, que es quien lo esperó para cenar en Navidad.

Sin embargo, los datos más llamativos fueron el de una persona que se comunicó con los investigadores porque creyó verlo en un supermercado de Río Gallegos y el de los movimientos en una de las cuentas del hombre, detectados por extracción en un cajero automático cuya ubicación se intentaba establecer.

Fuente : La Opinión Austral

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