Comercio sanjulianense se desentendió de reclamo por haber vendido un juguete fallado

El juguete de la discordia.

Una vecina compró un auto a control remoto para regalarle a su hijo en navidad, pero no funciona. El producto costó $7380 y la librería que se lo vendió no se hace cargo de su irresponsabilidad.

La necesidad de obtener ganancias a cualquier costo por parte de algunos elementos del sector comercial se llevó puesta la ilusión navideña de un niño y la buena fe de su madre.

Una vecina de Puerto San Julián, Soledad Haro, expuso en redes sociales que una librería donde compró para su hijo un regalo navideño que resultó fallido, no ofreció ninguna respuesta a la altura de las circunstancias.

Se trata de un auto a pilas y a control remoto que le costó a la madre unos 7380 pesos, según lo expuesto publicamente. Sin embargo, pese a que se le pusieron las pilas necesarias para que funcione, no marchó, solo prendieron una luces.

Luego de hacer todas las pruebas y tomar en cuenta los requerimientos necesarios para que funcionara, el auto a control remoto no mostró señal alguna de funcionamiento.

Esto derivó en que la mujer se pusiera en contacto con la librería Papiro, que fue donde adquirió el juguete, con el objetivo de que los vendedores le dieran una unidad que sí funcionara o, al menos, que le devolvieran el dinero debido al producto fallado.

Sin embargo, en el comercio desconocieron la venta del auto a pilas a la vecina, y la dueña del establecimiento simplemente no quiso atenderla para solucionar el problema.

El juguete fallado de fabrica le costó a la vecina la extraordinaria suma de 7380 pesos.

Debido a esta frustrante situación, en la que ni siquiera pudo obtener una explicación de los comerciantes, la mujer se enojó y llamó, luego de explicar su historia en las redes, a no comprar más nada en dicha librería y apostar por los pequeños establecimientos.

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