Argentina comprará a Rusia 25 millones de vacunas contra la COVID-19 y las distribuirá gratis a la población

Dosis de la vacuna rusa contra la COVID-19 Sputnik V
Dosis de la vacuna rusa contra la COVID-19 Sputnik V

Llegarán 10 millones de dosis en diciembre y el resto, en enero. Los principales grupos que se priorizarán serán personal médico y población de riesgo.

Junto con la vacuna desarrollada por Oxford, el estado nacional busca hacerse con una canasta de vacunas para cubrir toda la población.

Críticas motivadas políticamente, científicas y no fundamentadas al respecto.

El gobierno nacional comunicó que comprará 25 millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik V para inmunizar contra la COVID-19 a la población argentina.

El presidente Alberto Fernández aseguró que la vacuna será gratuita y se suministrará en dos dosis por habitante. Las primeras 10 millones de dosis llegarán al país en diciembre. Mientras que el resto arribará durante el mes de enero.

Los sectores poblacionales a los que se apunta a vacunar primero son el personal medico y enfermero, y la población en mayor situación de riesgo de contagio como los adultos mayores, embarazadas e inmuno-depresivos.

Con la compra de dosis de la Sputnik V y la distribución de la vacuna desarrollada por Oxford, el gobierno busca contar con una canasta de vacunas para cubrir a toda la población en la inmunización contra la COVID-19.

Críticas a la vacuna motivadas por lobby económico y político

Si bien la llegada de la vacuna representa una buena noticia en medio de un año aciago en el que la pandemia de la COVID-19 y las consecuentes medidas de aislamiento y distanciamiento social han complicado la vida cotidiana y situación económica de millones, no faltan las voces críticas que cuestionan la Sputnik V.

Algunos sectores sugieren que no se sabe con certeza cual es el grado de efectividad con el que cuente, y que aún no tiene aprobación de la Agencia Europea de Medicamentos y la Administración de Comida y Medicamentos de Estados Unidos.

Estas críticas y posiciones se vinculan, en muchos casos, a prejuicios e intereses que ubican a Rusia como un país lejano, opaco, en muchos aspectos opuesto a la hegemonía estadounidense-europea que opera en la vida política, social y económica de Occidente. Un modelo de país capitalista híbrido entre las democracias competitivas occidentales y China.

Las demoras en la certificación pueden responder a esas motivaciones políticas orientadas a favorecer y monopolizar mercados para los laboratorios privados estadounidenses y europeos que también desarrollan la vacuna.

Dudas científicas y opacidad en la información

Aunque también existen dudas, que pueden estar o no combinadas con las mencionadas motivaciones, en la comunidad médico-científica. Pues hay dificultades en el acceso a la información sobre los efectos generales de la vacuna y la rapidez en su distribución a la población rusa a expensas de una rigurosidad que no fue salteada por otros desarrolladores.

Las críticas sin fundamento

Dentro de esta posición crítica, están también los que se oponen a las vacunas en general y se agarran de críticas fundamentadas ajenas para validar sus prejuicios vinculados a teorías conspiranoides que asocian a las vacunas con la propagación de enfermedades, cuando está a la vista tanto en la realidad como en innumerables datos de estudios médicos y científicos el beneficio que proporcionaron a la humanidad en términos de expectativa y calidad de vida. Enfermedades milenarias como la viruela fueron erradicadas.

Pero ahí andan, divulgando sus ideas peligrosas para la salud pública, pues su implementación resulta en resultados desastrosos como la vuelta del sarampión luego de años de ser erradicado gracias a una vacuna surgida en los años noventa. Un retroceso discursivo y conductual, en el afán de una rebeldía inútil y riesgosa, cuya práctica genera graves problemas en la salud de la población.

Antes de ser distribuida, deberá ser aprobada por ANMAT

Más allá de las críticas, ya sean fundamentadas como las científicas, motivadas por prejuicios e intereses como la de los lobbistas de otras vacunas y peligrosas para la salud pública como la de los antivacunas, la Sputnik V aún debe ser aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) luego de finalizar la fase 3 de pruebas en miles de personas y verificar que no cause efectos adversos de importancia.

Solo de esta manera, con información propia, podrán comprobarse sus alcances benéficos y efectos colaterales.

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