Los argentinos vivimos hoy una jornada como hace mucho tiempo no se veía.

Algunos desde sus hogares, otros desde sus trabajos, unos 350.000 desde las calles de la CABA, todos de una manera u otra la vivimos, estuvimos ahí. En cuerpo o en espíritu, pero ahí estuvimos convocados por cuatro de las cinco CGT ya que Barrionuevo desistió; esta reflexión no pretende analizar dirigentes ni discursos, simplemente expresar el sentir de cientos de miles de rostros anónimos que se miraban a los ojos y sentían igual.
Algunos vivieron esta jornada con el enojo y la crítica hacia quienes fueron porque no están de acuerdo con que se haga semejante movilización a solo cuatro meses de asumir el nuevo gobierno. Otros felices por la gran convocatoria, porque sienten que no todo está perdido y que aún se está a tiempo para lograr que se deje de esquilmar a los que menos tienen, o al menos esa es la esperanza que les quedó de la euforia del acto, de los discursos de los dirigentes, de los cánticos y de la multitud, la gran multitud que dijo “presente”, “yo no quiero que siga este modelo, quiero un cambio de rumbo”.
El Presidente Mauricio Macri, como en una acción de desprecio por la opinión del Pueblo se fue de viaje a Tucumán, pero oh sorpresa, en Tucumán no tuvo el mejor de los tratos y se fue rapidito! Cuando le preguntaron por la movilización dijo “es bueno que la gente se exprese” pero ni un gesto de haber tomado nota de lo que efectivamente se expresó.
No dio señal de haber entendido que la gente está muy mal porque en cuatro meses ven destruirse puestos de trabajo como hace mucho no pasaba, porque cada vez hay más gente, familias enteras viviendo en la calle, pidiendo comida. Porque se están volviendo a abrir comedores que se habían cerrado porque los niños podían comer en casa con la comida que los papás compraban con sus salarios. Que están volviendo las ollas populares.
Parece no tomar conocimiento de que las economías regionales están peor y permite que entren frutas y verduras del exterior. Se hace el distraído y deja que se siga instalando una empresa internacional que quita el trabajo a los taxistas que lo votaron. No entiende que los adultos mayores que tienen PAMI en su mayoría tienen haberes bajos y toman muchos medicamentos, que los está matando con la quita de remedios que hizo y ahora además con el corte que las farmacias le hicieron a PAMI porque debe 2.000 mil millones de pesos.
¿Será que no entiende realmente, o será que estamos equivocados al pensar así y sabe perfectamente lo que hace y lleva muy bien adelante el plan trazado del cual debe rendir cuentas (adentro y afuera) y no puede ni quiere apartarse?
Lo cierto es que la destrucción que están sufriendo en sus vidas, en sus hogares los que menos tienen porque pagan los beneficios que el Presidente Macri ha brindado desde el primer día a los sectores más grandes de la economía, a los que tienen la riqueza concentrada y se la llevan al exterior burlando toda ley y no dejando un peso en el País, esta destrucción no puede seguir y el Pueblo hoy dio un grito de alerta, si no se escucha, si se hace oídos sordos a semejante llamado de atención, habrá llegado la hora de que el Soberano “hará tronar el escarmiento”.

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